La reciente actualización de los datos de balanza de pagos para Uruguay al cuarto trimestre de 2024 revela una mejora sustancial en la posición externa del país, consolidando tendencias positivas observadas a lo largo del último año. Este indicador macroeconómico fundamental, que registra las transacciones de un país con el resto del mundo, muestra una convergencia hacia el equilibrio en la cuenta corriente, acompañada de una robusta entrada de capitales, especialmente en concepto de inversión directa.
La cuenta corriente, que agrupa las transacciones de bienes, servicios, rentas y transferencias, ha experimentado una notable corrección. Tras exhibir déficits persistentes que alcanzaron su punto máximo en el tercer trimestre de 2023 (-4.3% del PBI), el saldo se ha aproximado al equilibrio, registrando un déficit de apenas -1.0% del PBI al cierre de 2024. Este giro es multifacético. El balance de bienes y servicios, históricamente el componente más volátil de la cuenta corriente, pasó de un mínimo de 3.4% del PBI en el tercer trimestre de 2023 a un saludable 5.4% del PBI en el cuarto trimestre de 2024. Esta recuperación responde a una combinación de factores, incluyendo una leve recuperación de las exportaciones de bienes (que si bien habían declinado, mostraron un repunte de 19.8% a 20.9% del PBI entre el cuarto trimestre de 2023 y el cuarto trimestre de 2024) y una contención en las importaciones, tanto de bienes como de servicios. Simultáneamente, el ingreso primario, que refleja los pagos y cobros de intereses, dividendos y salarios, si bien permanece en terreno negativo, ha mejorado su contribución, pasando de -10.7% del PBI en 2022 a -6.7% del PBI en 2024, lo que implica menores egresos netos de rentas.
En el plano de las cuentas de capital y financiera, la dinámica es igualmente alentadora. La cuenta financiera ha revertido su signo, pasando de un déficit de -3.8% del PBI en el primer trimestre de 2023 a un superávit de 0.5% del PBI al cierre de 2024. Este cambio está preponderantemente impulsado por el balance de inversión directa. Tras un período de salidas netas que oscilaron alrededor de -5.0% del PBI, la inversión directa en Uruguay ha resurgido con fuerza, generando una entrada neta de 3.0% del PBI en el cuarto trimestre de 2024. Este incremento en la Inversión Extranjera Directa (IED) es un claro indicio de la confianza de los inversores en las perspectivas económicas del país y su entorno de negocios, lo que además de financiar el déficit de cuenta corriente, contribuye al desarrollo productivo y a la generación de empleo.
La convergencia de una cuenta corriente más equilibrada y una cuenta financiera robusta ha tenido un impacto directo y positivo en la acumulación de activos de reserva. La variación de activos de reserva, que refleja los cambios en las reservas internacionales del Banco Central, mostró un incremento significativo, pasando de una caída de -2.3% del PBI en el cuarto trimestre de 2022 a un aumento de 1.5% del PBI en el cuarto trimestre de 2024, alcanzando incluso picos de 4.1% del PBI en el tercer trimestre de 2024. Este fortalecimiento de las reservas internacionales mejora la liquidez externa del país y su capacidad para absorber shocks externos, brindando un colchón de seguridad y un ancla de estabilidad macroeconómica.
En síntesis, los datos más recientes de la balanza de pagos de Uruguay dibujan un panorama de consolidación de la estabilidad externa. La corrección del déficit de cuenta corriente, impulsada por un mejor desempeño del intercambio de bienes y servicios y una menor salida neta de rentas, junto con una vigorosa recuperación de la inversión extranjera directa, son pilares de esta mejora. Esta configuración de las cuentas externas no solo fortalece la resiliencia económica del país, sino que también sienta bases sólidas para el crecimiento futuro, al facilitar la financiación de la inversión productiva y el mantenimiento de la confianza de los mercados internacionales.