La economía uruguaya ha exhibido una notable mejora en su balanza de pagos, según los datos actualizados al cierre del primer trimestre de 2025. Este desempeño refleja una consolidación de la resiliencia externa del país, en un contexto de persistentes desafíos a nivel global.
El déficit de la cuenta corriente, que había alcanzado un pico de -4,3% del PIB en el tercer trimestre de 2023, se redujo significativamente, situándose en -1,1% del PIB al cierre del primer trimestre de 2025. Esta contracción del desequilibrio externo es un indicador favorable para la estabilidad macroeconómica del país. El Banco Central del Uruguay (BCU) confirma que, para el año móvil finalizado en marzo de 2025, el déficit de la cuenta corriente alcanzó un 1,1% del PIB, lo que representa una mejora de 1,8 puntos porcentuales respecto al mismo período del año anterior.
El principal motor detrás de esta mejora se encuentra en la cuenta de ingreso primario, cuyo déficit se achicó de manera sostenida, pasando de -10,3% en el segundo trimestre de 2022 a -6,4% del PIB en el primer trimestre de 2025. Esta evolución, que implica una menor salida de divisas por conceptos como el pago de intereses o la remisión de utilidades, ha sido crucial para sanear el balance de la cuenta corriente. El informe del BCU destaca que esta disminución del déficit del ingreso primario se dio en el marco de un incremento del ingreso primario a cobrar del exterior, tanto por parte del sector público como privado.
Por su parte, el balance de bienes y servicios, si bien experimentó una contracción en el período analizado, mostrando una caída de 7,1% a 3,4% entre el segundo trimestre de 2022 y el tercero de 2023, ha logrado una recuperación parcial, alcanzando 5,0% del PIB al finalizar el primer trimestre de 2025. Dentro de esta dinámica, las exportaciones de bienes, que habían descendido, han mostrado una leve recuperación hacia fines de 2024 y principios de 2025. Las importaciones de bienes, en tanto, han mantenido una tendencia a la baja en relación con el PIB. El sector servicios, particularmente el turismo, ha contribuido positivamente, registrando un mayor ahorro neto por parte del sector privado.
En lo que respecta a la cuenta financiera, que registra los flujos de capital, se observa una evolución hacia una posición más equilibrada. Si bien históricamente presentaba un saldo negativo (salida neta de capitales), en el último trimestre de 2024 registró un leve superávit de 0,8% del PIB, aunque volvió a un valor cercano a cero (0,1% del PIB) en el primer trimestre de 2025. Es relevante señalar la volatilidad en los componentes de esta cuenta. El balance de inversión directa pasó de ser un egreso neto a un ingreso neto significativo en el tercer trimestre de 2024 (3,3% del PIB), regresando a cero en el primer trimestre de 2025. Esta fluctuación puede estar asociada a grandes proyectos de inversión, como el de UPM 2.
Un aspecto destacado y altamente positivo es la significativa acumulación de activos de reserva. La variación de activos de reserva ha sido consistentemente positiva en los últimos trimestres, pasando de una disminución de 1,3% del PIB en el segundo trimestre de 2022 a un robusto aumento de 2,5% del PIB en el primer trimestre de 2025. Este incremento en las reservas internacionales del Banco Central es un claro indicador de la fortaleza externa del país y de su capacidad para absorber shocks externos. El BCU reporta que la variación de activos de reserva ascendió a USD 1.276 millones en el primer trimestre de 2025.
La mejora del déficit de la cuenta corriente se enmarca en un contexto donde el sector privado uruguayo ha registrado un mayor ahorro neto. Los datos también revelan la presencia de "errores y omisiones" positivos, que alcanzaron los USD 717 millones en el primer trimestre de 2025, lo que sugiere entradas de capitales no registradas o ajustes contables que contribuyen al saldo global favorable.
En suma, el análisis de la balanza de pagos uruguaya revela una clara mejora en su posición externa. La reducción del déficit de cuenta corriente, impulsada principalmente por el achicamiento del déficit de ingreso primario y el desempeño del sector privado, junto con una sólida acumulación de reservas internacionales, consolida la estabilidad macroeconómica del Uruguay en un entorno internacional complejo. Aunque persisten riesgos derivados del proteccionismo global y la incertidumbre en los mercados de commodities, la capacidad de la economía para generar un superávit externo y fortalecer sus reservas es un pilar fundamental para su trayectoria de crecimiento.