El más reciente conjunto de datos sobre el resultado fiscal de Uruguay, actualizado a mayo de 2025, revela una dinámica compleja y desafiante para las finanzas públicas del país. Si bien se observó una recuperación parcial en los meses de marzo y abril, los datos de mayo señalan un deterioro renovado, subrayando la persistencia de los desafíos en la gestión fiscal.
El resultado global del Sector Público Consolidado, que representa la medición más abarcadora de las cuentas del Estado, se ubicó en -3.9% del Producto Bruto Interno (PBI) al cierre de mayo de 2025. Este valor representa un incremento del déficit respecto al -3.6% registrado en abril, revirtiendo parte de la mejora reciente. Analizando el resultado global del Gobierno Central y BPS, la principal composición del gasto público, este también se deterioró, pasando de -3.1% a -3.5% del PBI en el mismo período.
La evolución de los resultados primarios ofrece una visión más depurada, excluyendo el impacto de los intereses de la deuda. El resultado primario del Gobierno Central y BPS, tras una mejora a -0.7% del PBI en abril, volvió a caer a -1.0% en mayo. De manera similar, el resultado primario del Sector Público Consolidado pasó de un alentador -0.4% en abril a -0.8% en mayo. Estos movimientos indican que el reciente aumento del déficit no se debe primariamente a mayores cargas de intereses, que se han mantenido relativamente estables en torno al 2.4-2.5% del PBI, sino a la dinámica entre ingresos y egresos primarios.
La recuperación observada en marzo y abril de 2025, especialmente tras el marcado deterioro de febrero (donde el resultado global del Sector Público Consolidado alcanzó -5.2% del PBI), parecía indicar un punto de inflexión. Sin embargo, el dato de mayo sugiere que esta mejora fue transitoria o que las presiones estructurales sobre el gasto persisten.
Al observar los componentes adicionales, los ingresos del Gobierno Central y BPS se han mantenido relativamente estables en 27.2% del PBI en mayo. Por otro lado, los egresos primarios del Gobierno Central y BPS aumentaron de 28.0% a 28.2% del PBI entre abril y mayo de 2025. Este incremento en el gasto primario, combinado con la estabilidad en los ingresos, explica en gran medida el empeoramiento de los saldos fiscales primarios y globales en el último mes.
Un factor que ha contribuido positivamente al resultado consolidado en los últimos meses ha sido la evolución del resultado global de las Empresas Públicas, que pasó de cifras negativas en 2024 a un leve superávit de 0.2% del PBI en abril y mayo de 2025. Sin esta contribución, el déficit consolidado sería aún más pronunciado.
En retrospectiva, la trayectoria fiscal de Uruguay ha mostrado un persistente desafío para consolidar sus cuentas. Si bien se observó una mejora en el déficit fiscal a fines de 2022, la tendencia ha sido de un aumento progresivo desde entonces, con el déficit alcanzando niveles similares a los de 2019. Diversos análisis han señalado que el país enfrenta una situación fiscal que demanda atención, con pronósticos que sugieren que el panorama para 2025 luce desafiante y con escaso margen de maniobra. La discusión sobre la sostenibilidad fiscal y la necesidad de una reestructuración y optimización del gasto público, e incluso la posibilidad de incrementos impositivos, se mantiene vigente.
En suma, los datos fiscales de mayo de 2025 reiteran la complejidad del escenario macroeconómico uruguayo. La capacidad de las autoridades para contener el gasto primario y fortalecer los ingresos será crucial para revertir la actual tendencia y asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo.