El panorama fiscal uruguayo a agosto de 2025 revela una persistencia de los desafíos en las cuentas públicas, si bien el último mes registró una leve mejora. Los datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) muestran que el resultado global del Sector Público Consolidado se ubicó en -4,1% del Producto Interno Bruto (PIB) en los doce meses cerrados a agosto de 2025, mientras que el resultado global del Gobierno Central y BPS (GC-BPS) fue de -3,4% del PIB.
Analizando los indicadores principales, se observa que el resultado global del GC-BPS ha fluctuado a lo largo del período. Tras un cierre de 2023 en -3,2% del PIB, se registró una mejora transitoria en marzo de 2024, cuando el déficit se redujo a -2,1%, impulsado por un resultado primario positivo del 0,2%. Sin embargo, esta tendencia no se sostuvo. El déficit global se amplió nuevamente en los meses subsiguientes, alcanzando un pico de -4,4% en febrero de 2025, para luego estabilizarse y cerrar en -3,4% en agosto de 2025. El resultado global del Sector Público Consolidado exhibió un comportamiento similar, pasando de -3,7% en diciembre de 2023 a -5,4% en febrero de 2025, y cerrando en -4,1% a agosto de 2025.
Este desempeño del déficit fiscal se explica por una combinación de factores. Por el lado de los ingresos, el Gobierno Central y BPS ha mostrado una recaudación relativamente estable y con una leve tendencia creciente, ubicándose en 27,3% del PIB en agosto de 2025, un incremento de 0,2% del PIB respecto a julio. Este aumento se atribuye principalmente a mayores ingresos del GC por aporte de utilidades del Banco de la República (BROU), compensado parcialmente por una leve reducción en la recaudación de la Dirección General Impositiva (DGI).
Sin embargo, la principal presión sobre las cuentas públicas proviene de los egresos primarios del Gobierno Central y BPS. Estos se mantuvieron en niveles elevados, cerrando en 28,3% del PIB en agosto de 2025. Es notable el incremento observado en febrero de 2025, cuando los egresos primarios alcanzaron el 29,4% del PIB, lo que coincidió con el mayor deterioro del resultado fiscal en el período analizado. La leve mejora en agosto de 2025 se explica en parte por una reducción de 0,1% del PIB en los egresos primarios del GC-BPS respecto a julio, asociada a menores transferencias.
La carga de intereses de la deuda pública se mantiene como un componente estructural y significativo del déficit global, oscilando de manera estable en torno al 2,4% y 2,5% del PIB a lo largo de todo el período. Este indicador subraya la relevancia de la gestión de la deuda y el costo financiero de las obligaciones del Estado.
En cuanto a otros componentes del sector público, el resultado global de las Empresas Públicas ha mostrado una mejora reciente, pasando de un rango generalmente negativo a un aporte positivo de 0,3% del PIB en agosto de 2025. Este incremento, que fue de 0,1% del PIB respecto al mes anterior, se explica por la disminución de existencias de crudo y derivados de ANCAP. Por otro lado, el resultado del Banco Central del Uruguay (BCU) continúa siendo consistentemente negativo, situándose en -0,9% del PIB en agosto de 2025, lo que representa un arrastre para el resultado consolidado del sector público.
El panorama actual se enmarca en un contexto donde el propio Ministerio de Economía y Finanzas ha reconocido que Uruguay enfrenta "la restricción fiscal más elevada en 30 años", proyectando que la corrección sustancial del desequilibrio comenzaría recién en 2026. La discusión política también ha puesto de manifiesto que proyecciones iniciales para 2025 fueron superadas, en parte debido a una "herencia fiscal" de gastos postergados y adelantos de impuestos que habrían mejorado artificialmente los resultados de 2024 a costa de un deterioro en 2025. El déficit fiscal proyectado para el GC-BPS en 2025 pasó de un 3% del PIB inicialmente a un estimado de 4,1%.
En suma, si bien el dato de agosto de 2025 sugiere una leve mejora mensual en la senda fiscal, el desafío de la consolidación persiste. La disciplina en el control del gasto primario y la optimización de los ingresos, junto con una gestión prudente de la deuda, serán factores determinantes para reconducir las cuentas públicas hacia una trayectoria más sostenible y cumplir con las proyecciones de mejora gradual planteadas por el Poder Ejecutivo en el marco del Presupuesto 2025-2029.