Los recientes datos fiscales correspondientes a septiembre de 2025, difundidos por el Ministerio de Economía y Finanzas, revelan una continuidad en el patrón de deterioro del resultado fiscal de Uruguay. Este comportamiento, si bien exhibe fluctuaciones, sugiere un desafío persistente en la gestión de las finanzas públicas, especialmente al considerar el desempeño observado desde principios de 2024.
Analizando los indicadores principales, el resultado primario del Gobierno Central y BPS, que excluye el pago de intereses de la deuda, se situó en -1.2% del Producto Interno Bruto (PIB) en septiembre de 2025. Esta cifra representa un empeoramiento respecto a los -0.8% registrados en septiembre de 2024 y contrasta con la mejora transitoria a 0.2% observada en marzo de 2024. El resultado global para la misma agregación, que incluye los intereses, se ubicó en -3.6% del PIB para septiembre de 2025, manteniendo una tendencia deficitaria sostenida.
En lo que respecta al Sector Público Consolidado, el panorama es similar. El resultado primario alcanzó -1.1% del PIB y el resultado global se posicionó en -4.2% del PIB en septiembre de 2025. Ambos indicadores reflejan una profundización del déficit en comparación con los valores de un año atrás, cuando el primario era -1.0% y el global -4.1%. Un punto de inflexión significativo se evidenció en febrero de 2025, donde el resultado global del Sector Público Consolidado marcó un notable -5.4% del PIB, la cifra más desfavorable del período analizado, impulsada por un deterioro simultáneo en el resultado primario.
La dinámica detrás de estos resultados sugiere que la estabilidad de los ingresos no ha sido suficiente para compensar el incremento de los egresos primarios. Los ingresos del Gobierno Central y BPS han mostrado una relativa estabilidad, manteniéndose en el rango de 26.5% a 27.4% del PIB a lo largo del período, finalizando en 27.2% en septiembre de 2025. Por el contrario, los egresos primarios del Gobierno Central y BPS exhibieron una tendencia al alza, pasando de 28.1% en octubre de 2023 a 28.3% en septiembre de 2025, con un pico de 29.4% en febrero de 2025, coincidiendo con el mayor deterioro fiscal. Este aumento en el gasto primario ejerce una presión significativa sobre las cuentas públicas.
Un componente estructural ineludible del déficit global son los intereses del Gobierno Central y BPS, que se mantuvieron consistentemente alrededor de 2.4% del PIB. Este costo financiero subraya la carga que representa la deuda pública en el equilibrio fiscal y explica la brecha persistente entre los resultados primarios y globales. La capacidad de reducir esta carga dependerá de la evolución de las tasas de interés y de la gestión de la deuda.
El análisis de los indicadores adicionales arroja luz sobre otros componentes. El resultado global de las Empresas Públicas, que había sido negativo en buena parte de 2023 y principios de 2024, mostró una mejoría en los últimos meses, registrando un superávit de 0.3% del PIB desde agosto de 2025. Esta contribución positiva de las empresas públicas ha ayudado a moderar el déficit consolidado, aunque no logró revertir la tendencia general de deterioro. En contraste, el resultado global del Banco Central del Uruguay (BCU) ha mantenido una contribución negativa al balance consolidado, oscilando entre -0.5% y -1.0% del PIB durante todo el período.
En síntesis, la trayectoria fiscal de Uruguay en los últimos meses denota una presión creciente, principalmente impulsada por un incremento en el gasto primario, en un contexto de ingresos relativamente estables y una carga de intereses constante. La leve mejora en el desempeño de las Empresas Públicas ha sido un contrapeso parcial, pero el desafío de contener el déficit sigue siendo central para la estabilidad macroeconómica del país. La persistencia de déficits globales elevados puede tener implicaciones en la sostenibilidad de la deuda pública y en la capacidad de respuesta del gobierno ante futuras contingencias económicas.