La producción industrial uruguaya cerró noviembre de 2025 con una variación interanual nula (-0,0% en la medición total), mostrando una estabilización tras un período de contracción que se extendió desde agosto hasta octubre. Este dato, junto con la evolución reciente de sus componentes, ofrece una mirada matizada sobre el desempeño del sector manufacturero nacional.
Al observar la trayectoria general, el indicador de Producción Industrial Total exhibió un notable repunte en marzo de 2025, alcanzando un crecimiento interanual del 16,2%. Sin embargo, este pico se interpreta en gran medida como un efecto rebote o "efecto base", dado que en marzo de 2024 la actividad industrial había experimentado una profunda caída del 16,7%. Tras esa fuerte expansión, la producción total moderó su dinamismo, transitando por crecimientos más contenidos hasta agosto de 2025, cuando inició un ciclo de tres meses de contracción (-6,3% en agosto, -5,2% en septiembre y -5,3% en octubre). La nula variación de noviembre, por lo tanto, interrumpe esta tendencia a la baja, aunque no marca un retorno a un crecimiento robusto.
El análisis desagregado de los componentes de la producción industrial revela heterogeneidades significativas. La "producción sin refinería", que aísla la volatilidad inherente a la actividad de la planta de ANCAP, registró una caída interanual del 0,8% en noviembre de 2025. Este comportamiento, si bien menos pronunciado que las caídas en los meses precedentes (como el -4,2% de agosto y el -3,9% de octubre), sugiere que la actividad industrial en su conjunto, excluyendo el impacto de la refinería, aún enfrenta vientos en contra. La producción manufacturera total, de hecho, cayó un 5,3% interanual en octubre de 2025, impulsada por descensos en papel, productos de papel y la refinación de petróleo, que experimentó una baja del 31,8%. La recuperación de la refinería de ANCAP en mayo de 2025, tras meses de mantenimiento, había impulsado la producción en ese momento, limitando caídas mayores.
En contraste, el "núcleo industrial", que excluye no solo la refinería sino también las grandes plantas operativas bajo régimen de zona franca (como celulosa y concentrado de bebidas), mostró un crecimiento interanual del 1,6% en noviembre. Esta divergencia es un elemento central de la lectura actual. Mientras que la producción total se estanca y la producción sin refinería continúa en terreno negativo, los segmentos más diversificados de la manufactura uruguaya evidencian una mayor resiliencia. Esta tendencia ya se había observado en septiembre de 2025, cuando la producción industrial se contrajo un 5,2% interanual, impactada por la detención de la refinería, pero el núcleo industrial, en esa misma comparación, había avanzado un 5,5%. La persistencia de este dinamismo en el núcleo industrial en noviembre es una señal alentadora, indicando que ciertas ramas manufactureras mantienen un pulso positivo, como lo fue en el tercer trimestre de 2025 para el sector de químicos y plásticos, y el de alimentos, bebidas y tabaco.
El desempeño general de la industria uruguaya se enmarca en un contexto macroeconómico que, si bien estable, muestra señales de desaceleración. La economía uruguaya, tras un inicio de 2025 relativamente robusto, evidenció un enfriamiento hacia el cierre del año. El PIB creció un 1,2% interanual en el tercer trimestre de 2025, pero registró una caída del 0,2% respecto al trimestre anterior en términos desestacionalizados. Las proyecciones para 2026 apuntan a un crecimiento moderado del PIB, entre el 1,9% y el 2,2%. Factores como la persistencia de un contexto global incierto, un menor dinamismo del consumo privado y la inversión interna, y desafíos fiscales continúan siendo elementos a monitorear. Sin embargo, la cuenta corriente ha mostrado resiliencia gracias a las exportaciones de celulosa y la recuperación del turismo.
En síntesis, la actualización de los datos de noviembre de 2025 para la producción industrial uruguaya presenta un panorama de estabilización en el agregado, pero con una dicotomía marcada. La debilidad en la producción sin refinería sugiere que una porción considerable de la industria sigue ajustándose. No obstante, el crecimiento del "núcleo industrial" insinúa una capacidad de adaptación y desarrollo en segmentos específicos, lo que podría configurar una base para una recuperación más sostenida a medida que se disipen los efectos coyunturales y se fortalezcan los motores de la demanda interna y externa. El monitoreo de esta heterogeneidad sectorial resulta fundamental para comprender la dinámica económica del país.