La economía uruguaya continúa bajo el escrutinio de los indicadores de precios, y los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para mayo de 2025 ofrecen una actualización relevante. La inflación interanual se situó en 5.1%, mientras que la variación mensual fue del 0.3%. Estos guarismos, si bien reflejan un control general de los precios, invitan a un análisis más profundo de las tendencias subyacentes.
Luego de experimentar un período de significativa desinflación que llevó el indicador interanual a mínimos de 3.8% en marzo de 2024, la inflación en Uruguay ha exhibido un repunte gradual. Desde entonces, la trayectoria ha sido mayormente ascendente, alcanzando un 5.7% en marzo de 2025, para luego moderarse ligeramente al 5.4% en abril y el 5.1% en mayo. Esta dinámica de "rebote inflacionario" sugiere que las presiones sobre los precios, aunque contenidas, no se han disipado por completo.
Un elemento clave en este panorama es el comportamiento de la inflación subyacente. En mayo de 2025, la inflación subyacente interanual se ubicó en 5.8%, superando a la inflación total interanual (5.1%). Este dato es particularmente ilustrativo, ya que la inflación subyacente excluye los componentes más volátiles del índice de precios, como alimentos, bebidas no alcohólicas y algunos precios regulados. Que este indicador se encuentre por encima de la inflación general sugiere que existen presiones de precios más arraigadas y persistentes en la economía uruguaya, que no son meramente transitorias o producto de shocks externos específicos. Ello implica que la política monetaria debe considerar estas presiones estructurales al formular sus decisiones.
Las variaciones mensuales, tanto de la inflación total como de la subyacente (0.3% y 0.5% respectivamente en mayo de 2025), se mantienen en niveles bajos, lo que indica que el proceso de inflación interanual se construye a partir de pequeñas subas mensuales acumuladas a lo largo del tiempo, en lugar de saltos bruscos.
Es fundamental enmarcar estos datos en el contexto de la política monetaria del Banco Central del Uruguay (BCU). El BCU ha mantenido su rango objetivo de inflación entre 3% y 7% desde septiembre de 2022. Adicionalmente, el presidente del BCU, Guillermo Tolosa, ha manifestado el objetivo de alcanzar una meta de inflación del 4.5% en los próximos doce meses, destacando que Uruguay atraviesa su mejor momento inflacionario en 80 años. La inflación interanual de 5.1% en mayo de 2025, y la subyacente de 5.8%, se encuentran dentro de este rango meta, lo que representa un logro significativo en términos de estabilidad de precios.
La persistencia de la inflación subyacente por encima del nivel general, sin embargo, plantea interrogantes sobre la velocidad y la facilidad con la que se podrá converger hacia el centro del rango objetivo del 4.5%. Si bien el manejo de la política monetaria ha sido efectivo para anclar las expectativas y controlar la inflación, la batalla por consolidar una baja inflación de forma sostenible continúa. El desafío para las autoridades radica en gestionar estas presiones subyacentes sin afectar el crecimiento económico. La trayectoria futura de los precios dependerá de la evolución de factores externos e internos, así como de la calibración fina de las herramientas de política económica.