Los últimos datos del Índice de Precios al Consumo (IPC) divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) arrojan luz sobre la senda inflacionaria de Uruguay, confirmando una consolidación de la desaceleración de precios que viene observándose a lo largo del año. En noviembre de 2025, la inflación interanual se ubicó en 4.09%, lo que representa un descenso significativo respecto a los meses previos y un acercamiento notable al rango meta establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU). El Banco Central del Uruguay tiene un rango meta de inflación entre 3% y 6%, con un objetivo específico de 4.5%.
Este indicador principal, que mide la variación de precios en los últimos doce meses, ha mostrado una trayectoria descendente constante desde el 5.7% registrado en marzo de este año. Este comportamiento sugiere una eficacia de las políticas monetarias implementadas y una contención de las presiones inflacionarias generalizadas en la economía. Además, se cumple el trigésimo mes consecutivo en que la inflación interanual se mantiene dentro del rango meta del BCU.
Un análisis más detallado revela que la inflación subyacente interanual, que excluye los precios más volátiles como los de frutas, verduras y combustibles, se situó en 4.3% (o 4.31% según una de las metodologías del INE y 4.38% según otra) en noviembre. Es relevante destacar que, en el último período, la inflación subyacente ha superado ligeramente a la inflación total. Esto podría indicar que, si bien algunos componentes volátiles han contribuido a la baja de la inflación general, las presiones de precios subyacentes persisten en un nivel moderado. La convergencia de ambos indicadores hacia el rango meta es un objetivo clave para la estabilidad macroeconómica.
En cuanto a las variaciones mensuales, tanto la inflación general como la subyacente mantuvieron una dinámica controlada. La inflación mensual fue del 0.14%, mientras que la subyacente mensual se ubicó en 0.3% (o 0.28%). Estos incrementos moderados en la base mensual refuerzan la idea de una estabilidad en la formación de precios a corto plazo. La baja inflación mensual se explica, en parte, por la caída en los precios de las verduras y por la disminución del valor del dólar en el mes, que incide a la baja en los precios de los productos importados.
Al desagregar la información por rubros, se observan comportamientos diversos. Destaca la persistente deflación interanual en el rubro "Ropa y calzado", que en noviembre de 2025 registró un descenso del 2.2%. Este fenómeno se explica en buena medida por la incidencia de la baja del dólar, dado que gran parte de la mercadería en este rubro es importada. Por otro lado, el transporte, que en el pasado ha ejercido presiones alcistas, mostró una inflación interanual negativa del 0.3% en noviembre, luego de haber experimentado tasas considerablemente más altas a mediados de 2024. Esta reversión es un factor significativo en la moderación de la inflación general, atribuible también al impacto del tipo de cambio en los precios de vehículos y repuestos. El rubro "Alimentos y bebidas no alcohólicas", uno de los de mayor ponderación, registró una inflación interanual del 5.2%, demostrando una cierta resiliencia y ubicándose por encima del promedio, posiblemente debido a aumentos en los precios de la carne.
La estabilidad que muestran los datos de inflación es un factor crucial para la confianza de los agentes económicos y para la planificación a mediano plazo. La convergencia hacia el rango meta de inflación del BCU afianza la credibilidad de la política monetaria y proporciona un entorno más predecible para las inversiones y el consumo. Este escenario de desinflación controlada, si bien positivo, requerirá una vigilancia continua por parte de las autoridades para asegurar que las expectativas de inflación permanezcan ancladas y que los impulsos externos o internos no reviertan esta tendencia favorable. Algunos análisis económicos sugieren que, con el IPC de noviembre, tanto la inflación básica como la subyacente en Uruguay se perfilan para cerrar 2025 levemente por debajo del 4% y de la meta de 4.5%, lo que podría anticipar una nueva baja en la tasa de política monetaria.