Los datos recientemente publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la economía uruguaya culminó el año 2025 con una notable desaceleración inflacionaria. La inflación interanual se ubicó en 3.6% en diciembre de 2025, un registro que no se observaba en más de dos décadas y que consolida una trayectoria de moderación de precios a lo largo del año. Este guarismo se posiciona cómodamente dentro del rango meta establecido por el Banco Central del Uruguay (BCU), que oscila entre el 3% y el 6%, e incluso se sitúa por debajo del objetivo puntual del 4.5% fijado por la autoridad monetaria.
Analizando la evolución de los principales indicadores, se observa una clara tendencia a la baja en 2025. La inflación interanual, que inició el año en 5.0% y alcanzó un pico de 5.7% en marzo, exhibió una contracción sostenida hasta finalizar en el 3.6% mencionado. Paralelamente, la inflación subyacente interanual, un indicador crucial para evaluar la persistencia de las presiones inflacionarias al excluir componentes volátiles, también siguió un camino descendente, pasando de 5.3% en enero a 3.9% en diciembre de 2025.
Un patrón interesante en el cierre del año es que la inflación subyacente interanual (3.9%) superó ligeramente a la inflación total (3.6%). Esta divergencia sugiere que la desaceleración general de los precios ha sido impulsada, en parte, por el comportamiento de elementos más volátiles de la canasta de consumo. Este indicador demuestra que, si bien las presiones de precios se han mitigado en la mayoría de los bienes y servicios, algunas categorías con alta volatilidad han contribuido de manera significativa a contener la cifra global.
Al desagregar los datos, se identifican varios factores que incidieron en esta moderación. En particular, la variación interanual del rubro "Transporte" marcó una deflación del 1.4% en diciembre de 2025, un contraste sustancial con el 5.6% de inflación que registró en el mismo mes de 2024. Este rubro ha ejercido una notable presión a la baja sobre el índice general. Además, la categoría "Mobiliario, enseres domésticos y demás artículos regulares de los hogares" mostró una inflación interanual de apenas 1.4%, muy inferior al 4.5% de un año atrás. Las incidencias de los precios en las divisiones de "Alimentos y bebidas no alcohólicas" y "Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles" también se destacaron en la moderación de la inflación mensual, con descensos atribuidos a factores como la aplicación de descuentos en la tarifa de energía eléctrica ("UTE Premia") y la baja en el precio de algunas frutas y verduras.
Frente a este escenario de contención de precios, el Banco Central del Uruguay ha adoptado una postura proactiva. La autoridad monetaria ha expresado su preocupación ante la posibilidad de "subcumplir" la meta inflacionaria del 4.5%, lo que, en un contexto de política monetaria, puede indicar riesgos de una actividad económica más débil de lo deseado. En respuesta, el BCU ha implementado recortes en su Tasa de Política Monetaria, reduciéndola en varias ocasiones durante el último tramo de 2025, hasta situarla en 7.5% en diciembre. Esta decisión busca ubicar la política monetaria en un entorno de neutralidad e incluso avanzar hacia una instancia más expansiva, con el fin de alinear la inflación con el centro de la meta y evitar una desaceleración económica excesiva.
En retrospectiva, el cierre de 2025 representa un hito para la estabilidad de precios en Uruguay, con la inflación interanual en su nivel más bajo en dos décadas y claramente dentro del rango objetivo. Sin embargo, la atención se desplaza ahora a la gestión de un entorno donde el riesgo principal podría ser el de una inflación por debajo de la meta, lo que obliga al BCU a recalibrar sus instrumentos para asegurar una senda de crecimiento económico sostenible, sin perder de vista la estabilidad de precios que tanto ha costado alcanzar.