Expectativas de inflación - Agosto 2025

Publicado el 22 de August, 2025 a las 04:12 Datos hasta 31/08/2025 Precios

Una nueva actualización de las expectativas de inflación de los agentes económicos para Uruguay, con datos al 31 de agosto de 2025, revela una consolidación de la tendencia desinflacionaria en el mediano y largo plazo. Este conjunto de datos, relevado mensualmente, es un barómetro clave para comprender el anclaje de las proyecciones de precios en la economía.

Para los próximos seis meses, la expectativa de inflación se situó en 2,5%. Si bien este valor representa un incremento respecto al mínimo de 1,8% registrado en julio de 2025, se mantiene en niveles considerablemente más bajos que los observados a fines de 2023 o principios de 2024, cuando fluctuaba en torno al 3% o 3,5%. Esta volatilidad en el corto plazo es esperable, pero la trayectoria general apunta a un control de las presiones de precios en el horizonte más inmediato.

El indicador de inflación anual para los próximos 12 meses muestra una evolución notablemente favorable, descendiendo a 4,8% en agosto de 2025. Este registro se ubica por debajo del 5% y representa una significativa reducción desde el 6,5% observado en septiembre de 2023. Esta convergencia de las expectativas de corto a mediano plazo hacia el rango meta del Banco Central del Uruguay (BCU) es un signo elocuente de la efectividad de la política monetaria. El BCU ha establecido una meta de inflación de 3% a 6%, con un objetivo puntual de 4,5%. El dato actual se encuentra muy próximo a esta última cifra, y de hecho, la inflación interanual de julio de 2025 fue de 4,53%, situándose dentro del objetivo del organismo por varios meses consecutivos.

A dos años vista, la expectativa de inflación se posiciona en 4,9%. Esta cifra es particularmente relevante, ya que las proyecciones a 24 meses son el horizonte de política monetaria para el BCU. La cercanía de esta expectativa con la de los próximos 12 meses (4,8%) sugiere un fuerte anclaje de las proyecciones inflacionarias de los agentes económicos. Este alineamiento refuerza la credibilidad de la política monetaria y su capacidad para guiar las decisiones de consumo e inversión. Las expectativas a 24 meses, promediando las de diversos agentes, han alcanzado mínimos históricos, aunque las de los empresarios aún muestran cierta rigidez, manteniéndose en un 6% en algunas mediciones.

La moderación de las expectativas de inflación ha sido un factor determinante para las recientes decisiones del BCU de continuar reduciendo la Tasa de Política Monetaria (TPM). La convergencia de la inflación observada y sus expectativas hacia el rango meta fortalece la capacidad del Banco Central para mantener una instancia contractiva de política monetaria que asegure la estabilidad de precios, al tiempo que permite ajustes que puedan incidir positivamente en el costo del dinero para el resto de la economía. La solidez de este proceso de desinflación es fundamental para la planificación a largo plazo de empresas y hogares, promoviendo un entorno de mayor certidumbre y estabilidad económica.

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