La actualización de los datos del Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) del Banco Central del Uruguay (BCU) para marzo de 2025 ofrece una visión detallada de la dinámica reciente de la economía uruguaya, actuando como un valioso termómetro de corto plazo previo a la divulgación del Producto Interno Bruto (PIB) trimestral.
El IMAE, en su variación interanual, registró un incremento del 4.3% en marzo de 2025. Este dato se erige como una señal de reactivación tras la moderación observada en los meses inmediatamente anteriores, donde la variación interanual había descendido a 2.3% en febrero de 2025. La trayectoria reciente de este indicador exhibe una volatilidad inherente, con picos significativos como el 6.5% en abril de 2024 y el 5.7% en septiembre de 2024, intercalados con períodos de menor dinamismo o incluso contracción como el -1.8% en marzo de 2024 o el -0.7% en diciembre de 2023. La recuperación a 4.3% en marzo de 2025 sugiere una resiliencia de la actividad económica uruguaya, superando el modesto crecimiento de los primeros dos meses del año.
En paralelo, el análisis del IMAE en su componente de tendencia-ciclo, que suaviza las fluctuaciones estacionales e irregulares para revelar la dinámica subyacente de la actividad, muestra una evolución más sutil pero igualmente relevante. Tras un período de crecimiento constante, aunque moderado, en la primera mitad de 2024, con variaciones mensuales que se ubicaron en torno al 0.4% y 0.5%, el indicador de tendencia-ciclo experimentó una desaceleración hacia finales de 2024 y principios de 2025. Durante los meses de noviembre, diciembre de 2024 y enero de 2025, la variación mensual se situó en -0.1%, estancándose en -0.0% en febrero de 2025. Sin embargo, el dato de marzo de 2025 marca un leve repunte a 0.1%. Este modesto cambio, aunque no es un salto abrupto, es significativo al indicar una reversión de la tendencia de estancamiento o ligera contracción subyacente que había caracterizado el inicio del año, sugiriendo que el momentum de la economía, aunque tenue, ha vuelto a ser marginalmente positivo.
La combinación de ambos indicadores ofrece una narrativa más completa. La variación interanual del 4.3% en marzo, aunque en parte pueda responder a efectos de base o a dinámicas sectoriales específicas, refleja un desempeño positivo en la comparación anual. Complementariamente, el giro del componente de tendencia-ciclo a un 0.1% mensual, si bien aún incipiente, es un indicio de que la desaceleración del crecimiento que se observaba en la dinámica fundamental de la actividad económica podría estar cediendo lugar a una reactivación. Este patrón sugiere que, tras un período de moderación en la segunda mitad de 2024 y principios de 2025, la economía uruguaya podría estar encontrando un nuevo punto de equilibrio con una senda de crecimiento, aunque su fortaleza y sostenibilidad a mediano plazo requerirán un monitoreo continuo.