Indicador mensual de la actividad económica - Julio 2025

Publicado el 01 de October, 2025 a las 04:00 Datos hasta 31/07/2025 Actividad económica

El Banco Central del Uruguay ha publicado la última actualización de su Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), con datos cerrados a julio de 2025, arrojando luz sobre el dinamismo actual de la economía uruguaya. Este conjunto de datos, con base 2016=100, se constituye en una herramienta fundamental para el análisis de corto plazo, ofreciendo una medida de la evolución económica con mayor frecuencia que las cifras trimestrales del Producto Interno Bruto (PIB). Los indicadores clave, la variación interanual del IMAE y la variación mensual del IMAE en su componente tendencia-ciclo, muestran una desaceleración en el ritmo de expansión.

Para julio de 2025, el IMAE registró una variación interanual del 1.8%. Este dato, si bien positivo, representa una moderación respecto a los ritmos de crecimiento observados en períodos previos. Tras picos de crecimiento interanual del 6.4% en abril y mayo de 2024, y cifras robustas por encima del 5% en la segunda mitad de ese año, la economía uruguaya ha mostrado una trayectoria de menor aceleración en los primeros meses de 2025, con una variación del 4.0% en marzo, para luego descender y situarse en este 1.8% en julio. Esta desaceleración en la tasa de crecimiento interanual es una señal que merece atención, sugiriendo que el impulso derivado de efectos base y recuperaciones sectoriales previas podría estar diluyéndose. De hecho, análisis recientes ya advertían sobre señales de desaceleración mensual en la actividad económica.

Aún más elocuente resulta el análisis del IMAE en su componente tendencia-ciclo, cuya variación mensual para julio de 2025 se situó en -0.0%. Este indicador, que filtra el ruido estacional y los componentes irregulares para mostrar la dirección subyacente de la actividad, revela un estancamiento en el momentum de la economía. Tras un período de expansión mensual sostenida, que alcanzó picos de 0.5% entre mayo y agosto de 2024, el indicador de tendencia-ciclo ha experimentado una progresiva moderación, llegando a 0.0% en diciembre de 2024 y enero de 2025, y si bien tuvo un ligero repunte en el segundo trimestre de 2025, vuelve a ubicarse en una variación nula para junio y julio de 2025. Una variación del 0.0% en este componente indica que, en términos desestacionalizados y una vez eliminados los factores cíclicos, la actividad económica no presenta una expansión o contracción significativa mes a mes. Esto contrasta con las tasas positivas observadas en la mayor parte de 2023 y 2024, y corrobora las proyecciones que anticipan un menor dinamismo del PIB para 2025. Diversos informes prevén que el crecimiento del PIB de Uruguay se desacelere en 2025, con estimaciones que varían entre el 2.1% y el 2.8%, una reducción en comparación con el año anterior.

Este panorama de moderación en la actividad económica se alinea con una serie de desafíos identificados por analistas. Se mencionan un débil consumo privado, un estancamiento en el empleo y una lenta recuperación de los salarios reales como factores que inciden en esta senda de menor crecimiento. Asimismo, el contexto global de incertidumbre geopolítica, el proteccionismo y la debilidad de la demanda externa, junto con desafíos fiscales internos, contribuyen a este escenario de bajo dinamismo. Si bien el sector externo ha mostrado resiliencia, con una cuenta corriente estable impulsada por exportaciones de celulosa y una recuperación del turismo, y la inflación se mantiene en el rango meta o ligeramente por encima, la inflexibilidad del gasto público y la rigidez de ciertos compromisos fiscales plantean interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal a mediano plazo.

En síntesis, los últimos datos del IMAE confirman una fase de enfriamiento de la economía uruguaya. La desaceleración en la variación interanual y, crucialmente, el estancamiento en el componente de tendencia-ciclo, sugieren que el país enfrenta un período de menor impulso interno. La capacidad de la economía para retomar un camino de crecimiento más vigoroso dependerá de la evolución de la demanda interna y externa, así como de la implementación de políticas que estimulen la inversión y la productividad, en un contexto de persistentes desafíos estructurales.