Indicador mensual de la actividad económica - Octubre 2025

Publicado el 27 de December, 2025 a las 04:00 Datos hasta 31/10/2025 Actividad económica

El Banco Central del Uruguay (BCU) ha divulgado los últimos datos de su Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE), una herramienta fundamental para comprender la dinámica de corto plazo de la economía uruguaya, adelantándose a las cifras trimestrales del Producto Interno Bruto. La actualización, correspondiente a octubre de 2025, muestra una variación interanual del IMAE de -0,4%, lo que sugiere una contracción de la actividad económica en comparación con el mismo mes del año anterior. No obstante, al analizar las series desestacionalizadas y de tendencia-ciclo, el panorama presenta matices que requieren una interpretación más profunda.

La variación interanual del IMAE ha transitado por una senda de desaceleración a lo largo de 2025. Tras cerrar 2023 con un moderado -0,7% en diciembre, y observar una recuperación puntual en febrero de 2024 (2,2%) y picos en abril (6,4%) y mayo (6,3%), la economía uruguaya ha mostrado una tendencia a la moderación del crecimiento. La cifra de octubre, que marca una caída interanual de 0,4%, confirma la percepción de un "cuasiestancamiento" de la actividad, tal como ha sido señalado por diversos analistas. Este comportamiento es consistente con las proyecciones que anticipaban un crecimiento moderado del PIB para 2025, con una revisión a la baja de las expectativas iniciales. De hecho, el PBI del tercer trimestre de 2025, si bien creció 1,2% interanual, registró una contracción de 0,2% respecto al trimestre previo en términos desestacionalizados, la primera en ocho trimestres.

El componente de tendencia-ciclo del IMAE, que suaviza las fluctuaciones de corto plazo para revelar la dirección subyacente de la actividad, exhibió una variación mensual de 0,1% en octubre. Este indicador, si bien positivo, denota una ganancia de tracción limitada, especialmente si se compara con los primeros meses de 2025, cuando el crecimiento tendencial fue más robusto, alcanzando su máximo en marzo. Posteriormente, entre junio y agosto, se observó un estancamiento e incluso una caída marginal, para luego mostrar una leve recuperación en septiembre y un incremento moderado en octubre. Esta secuencia sugiere que, tras un inicio de año relativamente dinámico, la economía uruguaya ha perdido impulso en la segunda mitad del ejercicio.

Factores como el buen desempeño del sector primario, con cosechas récord y un sólido sector ganadero, así como la expansión de las exportaciones y el consumo privado, fueron importantes motores de la actividad económica durante 2025. Sin embargo, la desaceleración global y las incertidumbres geopolíticas, como los conflictos bélicos en Medio Oriente, han generado cautela y afectado el dinamismo de algunos sectores. El mercado de trabajo, por su parte, mantuvo un desempeño positivo, con la creación de aproximadamente 26 mil nuevos puestos de trabajo durante el año, aunque con algunas disparidades regionales.

En el ámbito de la estabilidad macroeconómica, Uruguay continúa destacándose. La inflación se mantuvo controlada y dentro del rango meta del BCU (3%-6%) durante gran parte del año, incluso ubicándose levemente por debajo del 4,5% en noviembre. Esta favorable evolución permitió al BCU recortar su tasa de política monetaria, flexibilizando la política monetaria. La estabilidad política y macroeconómica del país se refleja también en la percepción de los mercados, donde Uruguay cerró 2025 con el riesgo país más bajo de América Latina.

En síntesis, la actualización del IMAE a octubre de 2025 corrobora un escenario de crecimiento económico moderado que ha ido perdiendo empuje a lo largo del año, culminando en un leve retroceso interanual. Si bien la economía uruguaya demuestra resiliencia y estabilidad en un contexto regional y global desafiante, el análisis del componente de tendencia-ciclo subraya la necesidad de observar con atención la evolución de la actividad en los próximos meses, ya que los datos sugieren que la economía se encuentra en una fase de "más a menos". La capacidad de sostener un crecimiento robusto, en un marco de finanzas públicas equilibradas, seguirá siendo un desafío central para la política económica.