La actualización de los datos del tipo de cambio interbancario para setiembre de 2025 revela una continuidad en la tendencia de apreciación del peso uruguayo frente al dólar estadounidense. Al cierre del período, el tipo de cambio venta se situó en 41.0, mientras que el promedio mensual alcanzó los 41.2 pesos por dólar. Este comportamiento extiende la fase de fortalecimiento de la moneda nacional observada desde los primeros meses de 2025, consolidando un retorno a niveles de cotización registrados a fines de 2023 e inicios de 2024.
Analizando la trayectoria reciente, se observa que el tipo de cambio experimentó una fase de marcada depreciación entre marzo y diciembre de 2024. En efecto, tras alcanzar un valor de 38.8 pesos por dólar al cierre de marzo de 2024, la divisa estadounidense ascendió de forma sostenida, llegando a un pico de 45.2 pesos por dólar al cierre de diciembre de 2024. Esta evolución, caracterizada por una mayor demanda de dólares o una oferta restringida, o una combinación de ambas, generó implicaciones significativas en diversos frentes económicos. Una depreciación de esta magnitud tiende a mejorar la competitividad de las exportaciones uruguayas al hacerlas más baratas en moneda extranjera, pero al mismo tiempo encarece las importaciones, lo que puede ejercer presión sobre la inflación a través del canal de los bienes transables. Asimismo, impacta en el valor en pesos de los activos y pasivos denominados en dólares, alterando los balances de hogares y empresas.
Sin embargo, a partir de enero de 2025, la dinámica del mercado cambiario experimentó un cambio de signo. El tipo de cambio comenzó una trayectoria descendente, pasando de 44.4 pesos por dólar al cierre de enero a los 41.0 registrados en setiembre de 2025. Este proceso de apreciación, que ha sido relativamente gradual pero constante, ha retrotraído la cotización del dólar a niveles cercanos a los de octubre de 2023 (41.2 pesos por dólar).
La apreciación del peso uruguayo en este período sugiere la confluencia de varios factores. Podría reflejar una mejora en las condiciones de los términos de intercambio para Uruguay, mayores influjos de capitales, o una política monetaria restrictiva que mantiene elevadas las tasas de interés domésticas, atrayendo inversiones de portafolio hacia activos en pesos. Desde la perspectiva de la política monetaria, un tipo de cambio más apreciado puede ser una herramienta útil para contener presiones inflacionarias, al abaratar el costo de los bienes importados. No obstante, esta misma apreciación representa un desafío para la competitividad externa del sector exportador, al encarecer sus productos en los mercados internacionales.
La persistencia de esta tendencia de apreciación requerirá un seguimiento detallado por parte de las autoridades económicas, dado que el tipo de cambio es una variable nodal para la economía uruguaya. Sus movimientos no solo afectan los precios relativos y la competitividad, sino que también inciden en las decisiones de inversión, el endeudamiento en moneda extranjera y, en última instancia, en el crecimiento económico.