La actualización de los datos de la deuda pública uruguaya, correspondientes al cierre del ejercicio 2024, ofrece una fotografía matizada de la salud fiscal del país, reflejando tanto desafíos como avances en la gestión de sus pasivos. La serie trimestral del Sector Público Global en porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) permite una comprensión profunda de la trayectoria de endeudamiento de la economía charrúa.
Al analizar la Deuda total del Sector Público Global, se observa que tras fluctuaciones a lo largo del período, el indicador concluyó el año 2024 en 69.6% del PIB. Este valor representa un descenso notable respecto al pico de 73.5% registrado en el primer trimestre de 2024, y se sitúa en niveles similares a los de finales de 2022 y principios de 2023. La capacidad de reducir este guarismo hacia el cierre del año es un elemento clave. Cabe destacar que la economía uruguaya ha experimentado una recuperación, con un crecimiento del PIB estimado en torno al 3% en 2024, lo que coadyuva a la mejora de estos cocientes al incrementar el denominador.
Por su parte, la Deuda neta del Sector Público Global excluido encajes exhibe una trayectoria aún más favorable hacia el final del período. Si bien alcanzó su punto más alto en el primer trimestre de 2024 con 53.5% del PIB, cerró el año en 49.8%. Esta cifra no solo implica una corrección sustancial desde el pico, sino que también representa el nivel más bajo en toda la serie de datos disponible, partiendo de 50.9% en el primer trimestre de 2022. Esta disminución en la deuda neta es particularmente relevante, ya que al restar los activos financieros del sector público, ofrece una medida más precisa de la vulnerabilidad fiscal del Estado.
El comportamiento de ambos indicadores, aunque con volatilidad intrínseca a las economías emergentes y a la propia dinámica trimestral, sugiere una mejora en la posición de endeudamiento de Uruguay al término de 2024. Pese a que el déficit fiscal se ha ampliado en 2024, principalmente por el aumento en los intereses pagados por el Banco Central del Uruguay, la mejora en el resultado primario y el crecimiento económico contribuyen a contener el avance de la deuda.
En el contexto regional y global, la gestión de la deuda pública en Uruguay sigue siendo evaluada positivamente por los mercados. Las agencias calificadoras mantienen el estatus de grado inversor para el país, lo que se traduce en un menor costo de financiación y en la percepción de que los niveles de deuda son sostenibles. La resiliencia de la economía uruguaya, impulsada por sectores clave y un entorno macroeconómico relativamente estable, es fundamental para afianzar esta trayectoria de sostenibilidad de la deuda pública. Los datos de cierre de 2024 reafirman el compromiso con la prudencia fiscal, un pilar fundamental en la estrategia económica del país.