Deuda pública - Junio 2025

Publicado el 01 de October, 2025 a las 04:01 Datos hasta 30/06/2025 Cuentas fiscales

Los recientes datos sobre la deuda pública de Uruguay, actualizados al segundo trimestre de 2025, revelan una evolución que requiere un análisis detenido. La deuda total del Sector Público Global y la deuda neta del Sector Público Global (excluidos encajes) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) han exhibido un comportamiento creciente, con aceleraciones notables en los períodos más recientes.

Al 30 de junio de 2025, la deuda total del Sector Público Global alcanzó el 77.6% del PIB, mientras que la deuda neta (excluidos encajes) se situó en 57.4% del PIB. Estas cifras representan los niveles más elevados en la serie de datos proporcionada, marcando un incremento significativo respecto al trimestre anterior. Específicamente, la deuda total se elevó de 74.4% en marzo de 2025 a 77.6% en junio de 2025, y la deuda neta pasó de 53.3% a 57.4% en el mismo período.

La trayectoria general de estos indicadores muestra una tendencia al alza desde finales de 2022. Si bien se observaron fluctuaciones trimestrales, con algunos descensos puntuales, la dinámica reciente es preocupante. Por ejemplo, en el último año, desde junio de 2024, la deuda total ha pasado de 72.0% a 77.6%, y la deuda neta de 51.6% a 57.4%. Esta aceleración en el ratio deuda/PIB sugiere una combinación de factores que merecen consideración.

La diferencia persistente entre la deuda total y la deuda neta (excluidos encajes) es un elemento clave en la comprensión de la situación financiera del Estado. La deuda neta descuenta los activos financieros líquidos del gobierno, ofreciendo una perspectiva más precisa de la vulnerabilidad fiscal. A pesar de esta distinción, ambas métricas reflejan una tendencia ascendente, lo que indica que el incremento de los pasivos excede el crecimiento de los activos líquidos compensatorios.

Diversos factores pueden estar contribuyendo a esta dinámica. Un elemento crucial es la evolución del PIB nominal. Desaceleraciones en el crecimiento económico real y del deflactor del PIB, como las experimentadas en períodos recientes (e.g., por la sequía en 2023), impactan directamente en el denominador del ratio deuda/PIB, elevándolo incluso con un aumento moderado del stock de deuda. Además, un aumento del endeudamiento para financiar el déficit fiscal o nuevas inversiones es un contribuyente directo al crecimiento del stock de deuda.

La emisión de deuda en mercados internacionales, como la reciente colocación de bonos en francos suizos, si bien busca diversificar fuentes de financiamiento, contribuye al stock de deuda total, y su impacto en el ratio deuda/PIB dependerá de las condiciones de mercado y del tipo de cambio. Es relevante que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) ha ajustado las proyecciones de deuda y las necesidades de financiamiento, elevando el tope de endeudamiento en el contexto del proyecto de Rendición de Cuentas para hacer frente a déficits fiscales proyectados.

Organismos internacionales y calificadoras de riesgo han señalado consistentemente los altos niveles de deuda pública en relación con el PIB como un desafío para la economía uruguaya. Aunque Uruguay mantiene un riesgo crediticio relativamente bajo en la región debido a la solidez de sus instituciones y una gestión fiscal prudente en el pasado, la persistencia de una tendencia alcista en la ratio deuda/PIB podría erosionar el espacio fiscal y la resiliencia ante shocks externos.

La sostenibilidad de la deuda pública se evalúa no solo por su magnitud, sino también por la capacidad de la economía para generarle ingresos y el costo de su servicio. Si bien el Banco Central del Uruguay (BCU) es el responsable de compilar y divulgar estas estadísticas, el análisis profundo debe considerar cómo el gobierno gestiona su perfil de endeudamiento, incluyendo la moneda de emisión y los plazos de vencimiento, en un contexto de tasas de interés globales elevadas. La atención a la consolidación fiscal y al impulso del crecimiento económico sostenido será fundamental para revertir esta tendencia y asegurar la estabilidad macroeconómica a mediano y largo plazo.