El análisis de los últimos datos de salarios reales en Uruguay, provistos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) hasta abril de 2025, revela una marcada desaceleración en el crecimiento de estos indicadores, contrastando con el dinamismo observado en períodos anteriores. Este patrón merece un examen detallado para comprender sus implicaciones en el contexto económico nacional.
Hasta mediados de 2024, los salarios reales en Uruguay exhibieron un crecimiento robusto. El salario real total alcanzó picos cercanos al 4.8% interanual en setiembre de 2023, con el sector público liderando la expansión en varios meses, llegando a variaciones superiores al 5.5% en agosto y setiembre de 2023. El sector privado también mostró un desempeño significativo, aunque ligeramente por debajo del público en ese tramo.
Sin embargo, a partir de la segunda mitad de 2024, la tendencia comenzó a revertirse drásticamente. El crecimiento de los salarios reales se fue moderando mes a mes. En diciembre de 2024, el crecimiento real total cayó a un magro 0.9%, con el sector privado registrando un 0.8% y el público un 1.0%. Esta desaceleración se profundizó aún más en los primeros meses de 2025. En marzo de 2025, el salario real total apenas varió un 0.1% interanual, y el sector privado incluso experimentó una contracción real del -0.1%. Si bien abril de 2025 muestra una leve recuperación para el total (0.6%) y para ambos sectores (0.4% privado, 0.8% público), estas cifras distan significativamente de los niveles observados un año atrás.
Este comportamiento encuentra eco en el panorama macroeconómico uruguayo. Por un lado, la inflación en Uruguay ha logrado mantenerse dentro del rango meta del Banco Central del Uruguay (BCU) (3%-6%) por un período prolongado, cerrando mayo de 2025 en 5.05% interanual. Las expectativas de inflación para 2025 de los analistas rondan el 5.7% o 5.75%, manteniéndose por encima del centro del rango. Si bien una inflación controlada es deseable, la desaceleración del crecimiento de los salarios reales sugiere que los aumentos nominales de los salarios no están logrando compensar holgadamente la suba de precios, o que el ritmo de los ajustes nominales se ha enlentecido considerablemente. En un entorno de desinflación, si los salarios nominales no se ajustan con suficiente rapidez o no se anticipa la caída de la inflación, el salario real puede estancarse o caer.
Por otro lado, la economía uruguaya ha experimentado una desaceleración en su crecimiento. El Producto Interno Bruto (PIB) creció un 3.1% en 2024. Para 2025, las proyecciones son más modestas, con estimaciones que varían entre 2.1% y 2.8%. El BCU informó un crecimiento del PIB del 3.4% en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo período de 2024, impulsado por sectores como industria manufacturera, salud, educación, inmobiliarias, comercio y turismo. Sin embargo, se anticipa que el bajo dinamismo del mercado laboral y la débil recuperación de los salarios reales afectarán el consumo privado en 2025. La ralentización del crecimiento económico puede limitar la capacidad de las empresas para otorgar aumentos salariales significativos, impactando directamente en los salarios reales del sector privado.
En cuanto a los Consejos de Salarios, el gobierno se encuentra preparando las pautas para una nueva ronda de negociación colectiva, esperada para fines de mayo o principios de junio. Históricamente, las pautas gubernamentales y los acuerdos alcanzados en estas instancias tripartitas (gobierno, empresarios, sindicatos) son cruciales para la evolución de los salarios nominales y, por ende, de los salarios reales. El sector sindical, a través del PIT-CNT, ha manifestado su expectativa de que se garantice un aumento real del poder adquisitivo, con énfasis en los salarios más sumergidos. La forma en que se resuelvan estas negociaciones será determinante para la trayectoria de los salarios reales en los próximos meses.
Para el sector público, la política fiscal también juega un rol preponderante. Si bien la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche, destacó en febrero de 2025 que el salario real aumentó un 2.7% durante el quinquenio, el panorama fiscal para 2025 se presenta desafiante, con un estancamiento en la consolidación fiscal en 2024 y escaso margen de maniobra. Esto podría implicar una mayor contención en los ajustes salariales para los empleados públicos, lo que se reflejaría en el menor crecimiento real observado en los últimos meses.
En síntesis, la reciente evolución de los salarios reales en Uruguay, con su marcada desaceleración, sugiere una compleja interacción entre la moderación inflacionaria, un menor dinamismo de la actividad económica y las limitaciones impuestas por el contexto fiscal y las próximas negociaciones salariales. La recuperación, aunque presente en abril de 2025, se da a un ritmo muy lento y dependerá en gran medida de cómo se articulen las políticas macroeconómicas y los acuerdos en la próxima ronda de Consejos de Salarios para revertir esta tendencia y asegurar una mejora sostenida del poder adquisitivo de los trabajadores uruguayos.