La actualización de los datos de salarios reales en Uruguay, a mayo de 2025, presenta un panorama que invita a un análisis pormenorizado de la dinámica económica doméstica. Tras un período de crecimiento sostenido a lo largo de 2023 y el primer trimestre de 2024, los salarios reales han experimentado una desaceleración significativa, para luego mostrar una modesta recuperación en los meses más recientes.
Hasta marzo de 2024, el crecimiento interanual del salario real total se mantuvo robusto, superando el 3% e incluso alcanzando el 4.8% en septiembre de 2023. Esta fase de expansión contribuyó a la recuperación del poder adquisitivo de los hogares, un factor clave para el impulso de la demanda interna en la economía uruguaya. Sin embargo, a partir de mediados de 2024, se observa un cambio de tendencia marcado por una paulatina desaceleración. Este proceso culminó en marzo de 2025, cuando el incremento interanual del salario real total apenas se ubicó en un magro 0.1%.
Al desagregar los datos, se aprecian matices en el comportamiento del sector privado y público. Los salarios reales del sector privado, que en su momento lideraron la recuperación, mostraron una contracción de 0.1% en marzo de 2025, un indicador preocupante que sugiere presiones en el ámbito empresarial o un ajuste en la negociación colectiva frente a un contexto económico más desafiante. Por su parte, el sector público, aunque también experimentó una desaceleración en el crecimiento de sus salarios reales, mantuvo un desempeño ligeramente más resiliente, registrando un aumento de 0.5% en marzo de 2025. Esta diferencia podría reflejar las distintas lógicas de ajuste salarial que operan en ambos sectores, donde el público a menudo se rige por pautas preestablecidas con menor sensibilidad a las fluctuaciones de corto plazo del ciclo económico.
La buena noticia, sin embargo, se vislumbra en los datos de abril y mayo de 2025. Tras tocar fondo en marzo, el salario real total ha comenzado a repuntar, registrando un 0.6% en abril y un 1.0% en mayo. Esta incipiente recuperación es impulsada tanto por el sector privado, que pasó de una caída a un crecimiento de 0.8%, como por el público, que aceleró su expansión a 1.3%. Este modesto rebote es consistente con la reciente desaceleración de la inflación interanual, que se ubicó en 5.05% en mayo de 2025, el ritmo más lento desde enero y el menor en 24 meses consecutivos dentro del rango meta del Banco Central (3%-6%). Una inflación más contenida, al erosionar menos el poder de compra nominal, contribuye directamente a la mejora del salario real.
Las perspectivas para el salario real se vinculan estrechamente con la evolución de la inflación y la actividad económica. Para el año 2025, se proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) real del 2.3%, en un contexto de “perspectivas inciertas” a nivel regional. Si bien la desaceleración de los salarios reales observada a fines de 2024 e inicios de 2025 pudo haber impactado en el consumo de los hogares, la incipiente recuperación, si se consolida, podría mitigar estos efectos y contribuir al sostenimiento de la demanda interna. La evolución de la productividad en el sector privado y la política fiscal en el sector público serán determinantes para la trayectoria de los salarios reales en los próximos meses, en un escenario donde la consolidación fiscal y la atracción de inversiones son elementos clave para sostener el crecimiento.